16 de mayo de 2012

PRECAUCIONES SOBRE LOS PRESERVATIVOS


Vamos a enumerar algunas precauciones sobre el uso y manejo de los preservativos:

-cuidado con ajustarlo mucho al glande, siempre hay que dejar un espacio en la punta (la gran mayoría viene con un pequeño depósito).

-en el caso de los jóvenes que nunca lo usaron en el coito se les puede pedir que lo abran y aprendan a desenrollarlo y a colocárselo cuando están solos.

-ver la fecha de vencimiento para que no esté caducado.

-al retirarlo del pene tomar el aro con los dedos para que no se salga y derrame el semen en la vagina.

-no usar lubricantes del tipo vaselina, lanolina o cremas humectantes que los contengan ya que éstos abren los poros haciéndolos permeables. Hay cremas que no dan este problema: tipo acuosas o siliconadas. Si no se dispone de estas cremas lubricantes se puede usar el viejo recurso de la saliva: un muy buen lubricante fisiológico.

14 de mayo de 2012

LA DIABETES Y LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL


La disfunción eréctil es un marcador potencial de enfermedad cardiovascular, ya que comparte con ésta muchos factores de riesgo, como edad, tabaquismo o dislipemias (grasas altas en la sangre); y coexisten con muchas otras enfermedades, como diabetes e hipertensión. Es un problema muy común entre varones diabéticos y asociada con neuropatía diabética y enfermedad vascular periférica. El 50% de los varones diabéticos desarrolla esta patología dentro de los 10 años del diagnóstico. La prevalencia es de entre 50% y 70% en los varones diabéticos y se incrementa con la edad, llegando a ser 95% en varones diabéticos de 70 años. En pacientes diabéticos tratados la prevalencia de impotencia fue 3 veces mayor que en la muestra completa de pacientes.
Según un estudio epidemiológico con 15.770 pacientes diabéticos, 22 % de los pacientes con diagnóstico reciente ya tenían disfunción eréctil. La prevalencia para diabetes tipo I aumentó, de 6% para pacientes entre 30 y 40 años a 55% en los de 60 a 70 años. En forma similar, para diabetes tipo 2 pasó de 4% a 48% para los mismos grupos de edades.
En los diabéticos, la disfunción eréctil puede ocurrir por neuropatía, disminución del flujo sanguíneo y factores psicológicos. También sabemos que los niveles de óxido nítrico sintetasa (enzima que acelera el paso de la L-arginina en óxido nítrico -gas vasodilatador que interviene en uno de los pasos de la erección tanto del pene como del clítoris- en el cuerpo cavernoso) están disminuidos en diabéticos, fumadores y personas con deficiencia de testosterona.
La disfunción eréctil en los diabéticos está asociada con un incremento en el estrés provocado por la diabetes, peor control metabólico y aumento muy importante en los síntomas depresivos. En la evaluación de los pacientes con DE es necesario realizar una historia clínica exhaustiva, considerando cirugías, enfermedad endocrina, neurológica, psiquiátrica o de infecciones de transmisión sexual. Hay que buscar evidencia de enfermedad cardiovascular y estudiar el sistema genitourinario y, en particular, buscar signos de ginecomastia (agrandamiento de las mamas), patología del pene o de los testículos. En cuanto a exámenes de laboratorio, se debe determinar análisis de sangre completo, testosterona, prolactina y antígeno próstatico específico. Otras pruebas incluyen Doppler peneano, cavernosografía y arteriografía pélvica.
Varias sustancias pueden inducir disfunción eréctil: antihipertensivos, antiarrítmicos, beta-bloqueantes, antidepresivos, antiandrógenos, bloqueantes H2 para la úlcera (cimetidina, ranitidina), alcohol, tabaco y drogas ilegales.

11 de mayo de 2012

LAS TERAPIAS SEXUALES


En los varones las consultas más frecuentes están dadas por las disfunciones erectiles y la eyaculación precoz, aunque últimamente notamos un incremento de inhibición del deseo sexual y de fobias sexuales. En menor grado vemos casos de eyaculación retardada o ausente, crisis de identidad sexual, o conflictos con la homosexualidad.
En las mujeres las consultas más frecuentes son por anorgasmias, disfunción del deseo, y en menor grado fobias sexuales y vaginismo.
Una consulta que puede asociar la problemática de ambos miembros de la pareja es el llamado matrimonio no consumado, entendido así a quienes no han podido consumar un coito con penetración durante un lapso de unos 6 a 8 meses, a pesar de intentarlo al menos una vez al mes.
Un hecho digno de observarse es que ciertas depresiones comienzan a manifestarse por algún síntoma en el área sexual: disminución del deseo, menor respuesta erectiva, dificultad de llegar al orgasmo. Sólo en el curso de las entrevistas diagnósticas, y aún algo después, el síndrome depresivo irrumpe claramente. Lo remarcable es que al no ligar el síntoma sexual con esa depresión subclínica aquél va reforzando aún más la baja de la autoestima y la pérdida de confianza.

9 de mayo de 2012

¿ES USTED UN OBSESO SEXUAL?


Como todas las conductas, la sexualidad puede llegar a niveles obsesivos y compulsivos extremos e interferir con la vida cotidiana. Estas conductas fueron nominadas de diferente manera en las diferentes épocas: hipersexualidad, erotomanía, ninfomanía, satiriasis y ahora adicciones sexuales y comportamiento sexual compulsivo. Pero tendríamos que diferenciar las conductas parafílicas de las no parafílicas.
Siempre debemos pensar que en ciertas épocas de la vida hay una cierta "obsesión" con el sexo, especialmente en la adolescencia o en las etapas de apasionamiento. Distinto es cuando alguien dice "que tiene necesidad compulsiva de tener sexo", sin importarle si la otra persona lo desea y que se convierte en algo irrefrenable, interfiriendo en la vida diaria, incluso con conductas asociales, casi como una adicción. Esto es lo que lo convierte en algo compulsivo: no puede haber freno, ni se tienen en cuenta las necesidades o posibilidades del otro, o cuando una conducta a solas, por ejemplo, la masturbación, debe hacerse de una manera imperiosa, mecánica, ritualista. Este hecho es algo que caracteriza frecuentemente la conducta del obsesivo: los rituales. Deben hacerlo siempre de la misma manera, con la misma secuencia, con esto creen que neutralizan la angustia, pero sólo logra volver a depender del ritual y así se sigue manteniendo el síntoma. La secuencia es: para no angustiarme debo practicar el sexo de tal manera y eso me calmará cada vez que la angustia reaparecerá. Pero como el ritual no logra cambiar el estado angustioso de base, éste aparece con el consiguiente ritual habitual.
Generalmente los tratamientos se basan en una combinación de psicoterapias y psicofármacos. Algunos han propugnado el uso de antiandrógenos especialmente en algunas parafilias. Esto sigue siendo objeto de controversia. Los fármacos más usados son la clorimipramina (antidepresivo tricíclico) o los ISRS como agentes recaptadores de la serotonina (fluoxetina, paroxetina, sertralina). En algunos casos refractarios los ISRS se han combinado con risperidona (antipsicótico atípico) con resultados alentadores. Todo ello debe combinarse con técnicas psicoterapéuticas, preferentemente de tipo comportamentales o cognitivas como las que suelen implementar los terapeutas sexuales. La medicación, es obvio, la debe manejar un psiquiatra, sea o no sexólogo.

7 de mayo de 2012

LAS POSICIONES EN EL ACTO SEXUAL


La sexología no reconoce una determinada posición como normal o natural a la hora de hacer el amor. Los seres humanos no siempre hicieron el amor de la misma manera, menos aun de una única forma. Para comprobarlo sólo hace falta echar una mirada a los testimonios gráficos y artísticos que se han ido dejando a lo largo de la historia. "Un personaje de ingenio debe multiplicar las clases de unión sexual", sugiere el Kama Sutra, uno de los tantos textos orientales dedicados al erotismo. Lejos de esta propuesta, la cultura occidental nos ha legado como única y aconsejable la posición llamada del misionero, o sea mujer en posición acostada, supina, y varón arriba.
¿De donde proviene este peculiar nombre? Después de que James Cook conquistara Samoa, llegaron los misioneros anglicanos a las islas y, con horror, verificaron que los nativos no asociaban el coito con la reproducción, ya que esta última era atribuida al espíritu totémico. Así disfrutaban libremente del sexo. Por otro lado, vieron que la posición más usada era la de la mujer arriba o en cuclillas. Entonces intentaron enseñarles las virtudes del coito "natural" que era el del varón arriba y con finalidad meramente reproductiva: esos nativos, irónicamente, llamaron a ese modo coital "la posición del misionero".

Más allá de su historia, lo que condiciona al varón de hoy son los mandatos que trataron de imponer una posición natural o de establecer que la cantidad es lo mejor. Hay parejas que sólo utilizan para sus encuentros sexuales una única posición, con escasas variantes y juegos, lo que va creando una cierta rutina en los encuentros; incluso sin tener en cuenta que hay posturas que pueden ser más placenteras para un miembro que para el otro. Acaso sea por eso que, desde tiempos lejanos, los seres humanos vienen buscando variaciones que les permitan hacer renacer la pasión o aumentarla.
Existen algunas que pueden resultar dolorosas o traumáticas para quienes la practican. Es bastante común ver lesiones en los cuerpos cavernosos por movimientos bruscos y violentos. Algunas mujeres pueden padecer dolor cuando colocan sus piernas en los hombros de su compañero para que éste las penetre. En este caso la explicación radicaría en el hecho de que la punta del pene puede hacer contacto con el cuello uterino. Pero también podemos destacar una a favor de esta posición: con la mujer bien lubricada permite la introducción del pene semierecto y esto ayuda en aquellos que no logran una completa rigidez.

4 de mayo de 2012

LAS PARAFILIAS: EL FROTTEURISMO

Los frotteuristas aprovechan las aglomeraciones para practicar sus actos, como en las aceras estrechas, desfiles, manifestaciones, cines, pero sobre todo en los autobuses o trenes subterráneos, pues se ponen de pie para facilitar el contacto. Aprietan sus genitales contra las nalgas o muslos de la víctima, o les tocan los genitales, las nalgas o las mamas, mientras imaginan estar viviendo una verdadera relación sexual. Pero como saben que si son denunciados o agredidos deben escapar inmediatamente, prefieren los lugares abiertos o el momento en que pueden bajar rápidamente de los vehículos. La mayoría de las mujeres reaccionan con enfado, gritan o propinan  un castigo al agresor sexual, provocando su huída precipitada. No obstante, los frotteuristas relatan que un porcentaje no pequeño de mujeres acepta de buen  grado sus caricias, y ello depende del buen aspecto del parafílico, por lo que puede terminar en una conversación para encontrarse más tarde, oportunidad que raramente se utiliza, pues el placer más intenso radica en el frotamiento no consentido.
La consulta psiquiátrica o sexológica se produce cuando son enviados por el juez, luego de una  denuncia comprobada por atentado violento al pudor, que es el delito sexual en que incurren con esta práctica, o por disfunciones sexuales o baja frecuencia sexual, pues prefieren masturbarse con fantasías de frotteur. También se deprimen y se incrementa la práctica en estos periodos
Hay frotteuristas de varios tipos: exclusivos, cuando sólo se excitan con esta práctica, no exclusivos, cuando pueden tener pareja y también mantienen relaciones sexuales; parciales, cuando se conforman con un rozamiento mínimo, o completos, cuando llegan al orgasmo durante el rozamiento; selectivos, cuando acechan a mujeres acompañadas o que posean ciertas características, sobre todo en el cine, o no selectivos, cuando agreden a mujeres solas. El tocamiento puede ser compulsivo, disimulado, discreto o brusco. Los que abusan en el vehículo público que deben utilizar para ir al trabajo, cuando se ponen en evidencia o son descubiertos suelen cambiar de horario, lo cual perturba realmente sus vidas. El tocamiento puede producirse en compañeras de trabajo y algunas demandas por acoso sexual se deben a esta parafilia, pero no es lo común. Se manifiesta con mayor frecuencia en varones entre los 15 y los 25 años de edad, y luego la frecuencia declina gradualmente. Nuevamente la experiencia de haber sido tocados o de haber tocado a adultos en el curso de la infancia en circunstancias traumáticas, puede ser una de las causas del problema.
No se debe confundir el frotteurismo con el placer natural del contacto que se produce entre los cuerpos en determinados lugares de aglomeración pública como un festival de música o durante el baile con la pareja que consiente, ni en contactos circunstanciales e involuntarios, en que hay roces de rodillas, muslos, brazos, nalgas o codos, en cualquier lugar en que la distancia íntima es invadida sin protesta. Hay culturas de contacto como la de las latinas, árabes y judías, y culturas de no contacto, como las anglosajonas, que admiten con mayor o menor reticencia el contacto breve entre personas que comparten asientos adyacentes o en los pasillos del transporte público.
El placer de tocar o rozar corporalmente a otra persona es universal y no se trata de ningún trastorno. Es una experiencia sensorial de las más gratificantes, así como de las más primitivas.

2 de mayo de 2012

LAS PARAFILIAS: EL SADISMO


Se trata de una parafilia específica en que hay modificaciones del acto sexual por la erotización del dolor, completando el par sadismo-masoquismo, en que el placer obtenido proviene del sufrimiento ajeno. Vamos a buscar una definición: “Con una pareja que no consiente, el individuo ha infligido repetida e intencionalmente sufrimiento psicológico o físico con objeto de obtener excitación sexual. Con una pareja que sí consiente, el modo repetidamente preferido o exclusivo de obtener excitación sexual combina la humillación o sufrimiento corporal simulado o ligero. Y tratándose también de una  pareja que consiente, se le han infligido lesiones corporales que son intensas, permanentes o posiblemente mortales, con el objeto de obtener excitación sexual.”
Desde luego, hay grados. Desde quien evoca fantasías sádicas durante el acto sexual, en que el sujeto controla totalmente a una víctima aterrorizada por la situación amenazante, pero que no las lleva a cabo en la realidad, pasando por conseguir víctimas que consienten ser agredidas, a someter contra su voluntad a personas para provocarles sufrimiento. Las fantasías pueden ser muy variadas, ya que economizan la realidad, pero a veces los actos cometidos en la realidad son muy complejos y truculentos.
Estos actos o fantasías sádicas pueden ser: inmovilizar físicamente a la víctima, atarla con los ojos vendados a la cama o contra un objeto firme, darle una paliza, azotarla, pincharla o perforar el cuerpo con objetos punzantes, quemarla con cigarrillos, aplicarle descargas eléctricas, efectuarle cortes, intentos de estrangulación, obligar a la víctima a arrodillarse, a comer excrementos, encerrarla en una jaula y finalmente, el homicidio. La violación con penetraciones anales y vaginales violentas y todos su prolegómenos forman parte de los actos sádicos posibles. Hay casos en que se deben realizar cada uno de estos actos. Otros, se conforman con uno solo de estos actos, por ejemplo, estrangular, sin intentar siquiera violar a la víctima. Basta con verla sufrir, disfrutar su dominio total sobre ella o presenciar su agonía.
Un cierto monto de agresividad forma parte de las actividades  sexuales normales, pero en el sadismo sexual esta agresividad es excesiva y responde a otras causas. El psicoanálisis reconoce componentes sadomasoquistas normales en todos los seres humanos, pero su expresión es regulada por la adecuada resolución de los conflictos de la etapa anal-sádica del desarrollo psicosexual, así como la elaboración de las situaciones traumáticas agresivas a los que el niño se vio expuesto. Estas situaciones son fantaseadas con relación al acto sexual de los padres con la violencia, por ejemplo, pues escucha quejas y gritos que interpreta como dolorosos. Por la identificación con sujetos agresivos -como el padre o la madre- o con personas agredidas que desean vengar, como la madre humillada o el padre despreciado o los hermanos castigados, cuando llega a la adolescencia y a la edad adulta, el individuo adopta conductas sádicas.
A falta de estímulos de humillación y violencia, el sádico sexual puede padecer de disfunciones sexuales, pero en sentido contrario, las fantasías sádicas actúan como disparador para provocar la respuesta deseada. No es común que él consulte al médico, aunque sí lo hace su mujer, aterrorizada por las “cosas monstruosas” que le proponen hacerle o han intentado hacerle o incluso le ha practicado contra su voluntad.
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