17 de abril de 2014

EL ABORTO EN EL MUNDO

A mediados de 1982 el 10% de la población mundial vivía en países donde la práctica del aborto estaba prohibida, en todas sus circunstancias y otro 18% de la misma, habitaba en aquellos países en los que estaba permitido solamente para salvar la vida de la mujer. 
La mayor parte de los países latinomericanos, la mayor parte de los africanos, casi todos los países musulmanes de Asia y cinco de los europeos (Bélgica, Irlanda, Malta, Portugal y España) pertenecen a estas dos categorías. Un 8% más habitaba en lugares donde se permitía el aborto sobre bases médicas amplias. El 64 % restante de la población mundial estaba gobernado por leyes que, o permitían el aborto por razones sociales amplias, como la soltería de la madre y problemas económicos (por ejemplo India, Japón, Reino Unido, República Federal Alemana y la mayoría de los estados socialistas de Europa Oriental} o lo permitían por petición propia, por lo general dentro del primer trimestre. 
Ejemplos de estos últimos son Estados Unidos, los Paises Escandinavos, la República Popular China, Cuba, Francia, Alemania, Italia, Holanda y Singapur. Sin embargo, las leyes en estos países insisten en que la autorización de los padres de una mujer embarazada menor de edad, requieren un período de espera hasta de una semana y permiten que los médicos y médicas se nieguen a poner fin a un embarazo si alguno de éstos pone alguna objeción. Se ha señalado a menudo que, la situación legal del aborto, no es una indicación verdadera de su práctica o disponibilidad. Por ejemplo, en muchos países en los cuales la interrupción del embarazo es o ilegal o permitida para salvar la vida la mujer, las leyes no se hacen cumplir de manera muy estricta, y es fácil conseguir el aborto. Por otra parte hay que dejar claro que el aborto no es necesariamente accesible a las mujeres. Y menos aún cuando el nivel socioeconómico es muy bajo. Algunos ejemplos son India, Italia, EE.UU. o Francia. 
Durante los últimos 15 años, las leyes referentes al aborto se han liberalizado en muchos países, por ejemplo en España, esto se ha hecho para combatir los índices elevados de abortos ilegales, con sus complicaciones consecuentes, y como reconocimiento del derecho que tiene las mujeres de gobernar su reproducción. 
La Unión Soviética fue la primera en legalizar el aborto en 1920, se reconoció el derecho de la mujer rusa para detener un embarazo no deseado en relación a problemas de salud y, también por otras razones. Los países escandinavos empezaron a liberalizar el derecho al aborto en el decenio de 1930. Islandia comenzó en 1935, seguida de Suecia en 1938. Dinamarca en 1939 y finalmente Finlandia y Noruega en 1950 y 1960. En 1968 se aprobó una legislación liberal del aborto en el Parlamnento Británico. 
En 1975,los demás países de Europa Occidental tenían leyes restrictivas. En este tiempo, Australia aprobó una ley que permite el aborto durante el primer trimestre y Francia autorizó el aborto por solicitud durante las primeras diez semanas de embarazo, sujeto a varias condiciones. 
La República Federal Alemana siguió en 1976, Italia en 1978 y Holanda en 1981. En África, al sur del Sáhara, sin contar Sudáfrica, las políticas restrictivas introducidas durante el dominio colonial aún existente, excepto en Zambia; en 1972, esta última aprobó una ley semejante a la ley británica sobre el aborto. 
En la República Popular China se aprobó una ley irrestrictiva del aborto en 1975 y, desde entonces, este método se ha vuelto muy popular. Con las insistencia actual del Gobierno Chino respecto a familias de un solo niño y niña, por su política en el control de la natalidad. Además de las sanciones económicas y sociales dictadas para que las familias sólo tengan un hijo a la planificación familiar no es ya un asunto personal, sino que está supeditada por el estado. 
La influencia de los gobiernos en la decisión sobre el aborto no es exclusiva de China. Aunque la promoción del aborto no es común, las restricciones gubernamentales son amplias. Además, como comentamos antes, se sabe que ocurre el aborto por coacción en las sociedades preindustriales cuando la situación específica de un embarazo dado no se adecúa a las normas y valores tradicionales.
Recientemente Colombia (en el año 2006) y Ciudad de México junto con Portugal (2007) han puesto en marcha leyes para la despenalización del aborto. 

14 de abril de 2014

¿DE VUELTA AL ABORTO CLANDESTINO? (II)

Rey Novoa ha incidido también en que la interrupción voluntaria del embarazo es una práctica universal, que
se da en todos los lugares y entre todas las mujeres, "y se van a seguir dando a pesar de lo que digan las leyes (...) Las leyes restrictivas no disminuyen el número de abortos, sino que aumentan los abortos inseguros".
Este médico ha criticado que el proyecto considera "estúpidas" a las mujeres e iguala a España a las legislaciones más restrictivas.
A este respecto, la doctora Isabel Ramírez, presidenta de la Confederación Iberoamericana de Contracepción, una de las firmantes del manifiesto, ha subrayado que el modelo que se pretende imponer situará a España al nivel de los países en desarrollo.
"La actual ley funciona y no genera ningún tipo de conflicto", ha subrayado el presidente de la SEC, quien ha recalcado que, además, no ha supuesto un aumento del número de abortos.
Según el último informe anual, publicado el pasado mes de diciembre por el Ministerio de Sanidad, el número de abortos realizados en España disminuyó un 5%. Es decir, de los 119.359 en 21011 a los 112.390 en 2012. La mayoría, el 68,1% de los embarazos practicados contabilizaban menos de ocho semanas de gestación.
Hasta la fecha, según el informe, España comparte con la mayoría de países europeos una ley de plazos: una mujer puede interrumpir su embarazo libremente teniendo siempre en cuenta una serie de fechas que van desde las 10 semanas en Portugal, hasta las 24 en Holanda.
Un estudio, elaborado por la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Guttmacher, recogido en la revista The Lancet, señala cómo la tasa de abortos se ha mantenido estable entre los años 2003 y 2008 con una incidencia de 28 abortos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años. Según los datos, América Latina es la región con una mayor tasa de abortos (32 por cada 1.000 mujeres en 2008), seguida de África (29) y Ásia (28). América del Norte y Oceanía registran los índices más bajos, con 19 y 17 respectivamente. Así, el informe muestra una relación clara entre la tasa de abortos y el acceso a métodos anticonceptivos, así como, entre aborto y legislación.
De este modo, concluye el documento que "es innecesaria la modificación de la legislación actual por lo que exigimos se retire el antiproyecto por inadecuado, injusto y peligroso para la salud y vida de las mujeres".

10 de abril de 2014

¿DE VUELTA AL ABORTO CLANDESTINO? (I)

Más de un centenar de sociedades científicas han pedido a coro la retirada del proyecto de ley del aborto y han advertido de que si se aprueba tal como está planteado al menos 50.000 mujeres tendrán que recurrir cada año a un aborto clandestino en condiciones de inseguridad.
Sesenta sociedades españolas, unas 26 europeas (de ellas, 20 de la Unión Europea como la European Society of Contraception) y más de 40 iberoamericanas han firmado un manifiesto en el que exigen la retirada del anteproyecto por "inadecuado, injusto y peligroso para la salud y la vida de las mujeres". El documento, hecho público en rueda de prensa, señala que la reforma de la actual legislación supondría que más del 90% de los abortos que se han realizado en los últimos años serían ilegales.

El doctor Modesto Rey Novoa, de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), ha puesto el acento en las consecuencias que para la salud de la mujer tendrá la nueva ley y ha explicado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra entre 20 y 520 la tasa de mortalidad anual por cada 100.000 abortos inseguros.
Aunque se ha mostrado prudente a la hora de extrapolar esos datos a España (supondría entre 10 y 260 muertes anuales como consecuencia de los 50.000 abortos clandestinos que traería consigo la nueva ley), el doctor Rey Nova ha asegurado que "lo que sí es seguro es que estas consecuencias se pueden producir".
A este respecto, el presidente de la SEC, José Vicente González Navarro, ha señalado que las dos únicas opciones que le van a quedar a la mujer española es viajar a un país vecino si tiene dinero o recurrir al aborto clandestino.
En cuanto al papel que van a jugar los médicos, el doctor Rey Novoa ha asegurado que "van a seguir del lado de las mujeres para intentar que los abortos clandestinos sean lo más seguros posibles".
Los abortos clandestinos pueden derivar en una serie de consecuencias y complicaciones físicas, que pueden ser agudas (hemorragias, infecciones, perforación órganos abdominales/peritonitis, o shock hemorrágico y séptico) y crónicas (anemia, debilidad, dolor pélvico crónico, esterilidad o disfunciones sexuales como dispaurenia y vaginismo).
Por otra parte, los expertos señalan también las consecuencias económicas (un aborto inseguro es hasta 10 veces más costoso), sociales, familiares y personales, como el sufrimiento de las parejas con hijos con malformaciones graves que se verán obligadas a continuar con una gestación que en muchos casos supondrá la muerte del bebe al nacer. En los casos de graves incapacidades físicas y/o mentales y un alto grado de dependencia, el sufrimiento vendrá por no acceder a un tratamiento efectivo en la mayoría de los casos y abocados a una muerte precoz gran número de ellos y el enorme coste familiar, laboral, social y sanitario agravado en la actual situación de crisis y de recortes a la ayuda por dependencia.

Fuente: elmundo.es

3 de abril de 2014

LOS FALSOS MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS

-Coito interrumpido: Se denomina también “marcha atrás” porque cuando el hombre siente la llegada del orgasmo, retira el pene de la vagina y eyacula fuera de ella para evitar cualquier riesgo. Es un método arriesgado porque es necesario que el hombre tenga un gran control de sí mismo, algo que con la excitación no siempre es fácil.
Desgraciadamente, este “método” es bastante popular en nuestro país, pero debes saber que no sirve como anticonceptivo y puede provocar problemas sexuales y psicológicos.

-Lavados vaginales después de un coito: Los espermatozoides llegan rápidamente al cuello del útero y existe siempre la posibilidad de embarazo. No debes practicarlo porque no tiene ninguna utilidad anticonceptiva.

-Durante la menstruación: Aunque hay muy pocas posibilidades de que se produzca un embarazo, no hay seguridad absoluta.

-Lactancia prolongada: Es un período fértil. Si no quieres quedar embarazada, debes utilizar un método anticonceptivo ya que durante la lactancia hay ovulación y, por tanto, puede haber embarazo.

Fuente: ACAI

31 de marzo de 2014

1.500 MUJERES DE LA CULTURA PUBLICAN UN MANIFIESTO A FAVOR DEL ABORTO

1.500 mujeres relacionadas con la creación cultural, la investigación y la comunicación en España han firmado y hecho público un manifiesto pidiendo la retirada del anteproyecto de ley de aborto presentado por el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón. Esta batalla por la libertad y la dignidad de las mujeres amenazada por el gobierno nos interesa a todos como ciudadanos. Por esta razón nosotros, hombres relacionados también con los ámbitos del arte, la cultura, la investigación y la comunicación queremos expresar públicamente el apoyo a ese manifiesto, cuyo texto es este:

Las abajo firmantes, profesionales del mundo académico, de la cultura y las artes, y ante la amenaza que para nuestra dignidad supondría la aprobación por las Cortes del Anteproyecto de ley del aborto presentada por el ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón, queremos declarar lo siguiente:
Como mujeres libres, ciudadanas de pleno derecho en un país democrático y aconfesional que programáticamente se rige por principios constitucionales y no ideológicos, exigimos al gobierno de la nación que retire el Anteproyecto de ley del aborto presentado por el ministro de justicia Alberto Ruiz-Gallardón, por considerar que lesiona gravemente nuestra soberanía sobre nuestro cuerpo, nuestra capacidad de elegir libremente las decisiones que afectan a la maternidad y nuestra autonomía moral, base de la dignidad y de la libertad personales a las que tiene derecho el ser humano en un estado de derecho.
Invocamos la libertad de conciencia como único rector de nuestras decisiones. Como mujeres libres, nos negamos a aceptar una maternidad forzada, y a la intervención de cualquier profesional o instancia de poder en nuestra decisión de ser o no madres, intervención que subordina nuestra posición como sujetos autónomos al criterio de otros, convirtiéndonos en menores de edad, y dañando así nuestra independencia.
Ninguna mayoría política nacida de las urnas, por muy absoluta que sea, ninguna creencia religiosa, está legitimada para convertir los derechos de los ciudadanos y ciudadanas en delitos, imponiéndonos principios ideológicos particulares mediante la aplicación de una sanción penal.
Por todo ello, exigimos que la salud sexual y reproductiva vuelva a regirse por la actual ley de plazos, que respeta los derechos de las mujeres a los que aquí aludimos y que ha demostrado su eficacia, y generado consenso entre los ciudadanos, desde que se promulgó hasta hoy.


28 de marzo de 2014

LOS HOMBRES DE LA CULTURA CONTRA LA REFORMA DE LA LEY DEL ABORTO

Apoyan a las mujeres que forman parte de sus vidas. Y quieren decirlo. Significarse ante el recorte de derechos y libertades que puede suponer la reforma de la ley del aborto. 343 escritores, cineastas, pintores, académicos o cantantes se han sumado al manifiesto contra el anteproyecto de ley que impulsaron hace unos meses las mujeres del mundo de la cultura. Escritores como Eduardo Mendicutti, Fernando Marías y Vicente Molina Foix; los actores José Coronado, Alberto Ammann o Pepe Martín; los directores de cine José Luis Cuerda y Agustín Díaz Yanes, y también músicos como Luis Eduardo Aute firman el texto en el que reclaman al Gobierno que retire la reforma. Exigen que se mantenga la actual Ley de Salud Sexual y Reproductiva (de 2010), que otorga a la mujer el derecho a decidir libremente sobre su maternidad. Con su compromiso desean reflejar que la lucha por esa libertad de elección no es solo femenina. Y que ellas no están solas.
“Esta ley es una amenaza clara contra la vida y la libertad de decisión de nuestras compañeras de vida”, sostiene Fernando Marías, uno de los más activos en la difusión del texto —junto con Ulloa, el autor y director José Sánchez Sinisterra, Antonio Gómez Rufo o los periodistas Fernando Olmeda e Isaac Rosa—. “Aquí no hay término medio. Es estar con las mujeres o con la ley Gallardón, con los reaccionarios que sueñan con la Edad Media y el oscurantismo”, apunta. La ley, que el Ministerio de Justicia ha llamado de Protección de la Vida del Concebido y Derechos de la Mujer Embarazada, y que permitirá abortar solo en dos supuestos (violación o riesgo para la salud de la mujer), le indigna. Por eso ha decidido dar la cara y firmar el manifiesto que redactaron las mujeres, en el que se niegan a aceptar una “maternidad forzada”. “Somos muchos los hombres, cada vez más, que queremos significarnos en esto. No podemos permitir que quede flotando en el aire la idea de que el tema atañe más a las mujeres. Yo necesitaba decirlo”, añade el escritor (Todo el amor y casi toda la muerte o Cielo abajo).
Así lo expresa el encabezado con el que los hombres quieren expresar públicamente su apoyo al manifiesto, que iniciaron a finales de enero Rosa Montero, Maribel Verdú, Almudena Grandes, Elvira Lindo o Ángeles Caso. El documento cuenta ya con más de 1.500 adhesiones femeninas. “Esta batalla por la libertad y la dignidad de las mujeres amenazada por el Gobierno nos interesa a todos como ciudadanos”, afirman los hombres, que siguen recabando firmas en manifiestoculturagallardon@gmail.com (aquí se pueden consultar los nombres de quienes por ahora han firmado)
El actor Tristán Ulloa cree que la nueva ley se ha redactado desde el integrismo. “Este Gobierno parece que escriba las leyes con una mano mientras con la otra sostiene la Biblia”, dice. Asegura que, a pesar de que en otros muchos aspectos de la sociedad se están dando pasos atrás, nunca imaginó que la ley —la más restrictiva de la democracia— iba a ser tan dura. “Francamente no pensé que se llegaría a tanto, modificando una ley con la que se había dado un gran paso en lo que a libertades se refiere, y con la que aparentemente se había conseguido cierto equilibrio. Nuestros mayores ya lucharon por ello. Ahora nos toca volver a hacerlo”, incide el actor y director (Lucía y el sexo o Mensaka). “Este Gobierno no soporta que la gente tenga capacidad de decisión, libertad de acción en absolutamente ningún aspecto. La emancipación del pueblo es algo que da pánico a determinados gobernantes”, añade.
Que sus rostros masculinos aparezcan reivindicando un derecho que ha pertenecido tradicionalmente al terreno femenino es un reflejo de la sociedad actual. En las últimas movilizaciones contra la ley Gallardón, en las que decenas de miles de personas marcharon en Madrid por el derecho al aborto, había muchos hombres. “Las mujeres que forman parte de nuestras vidas merecen que se las quiera bien. Y eso empieza por respetarlas y no subestimar su capacidad de decisión ni tratarlas de manera paternalista y condescendiente”, dice Ulloa.
El escritor y periodista Fernando Olmeda es de la misma opinión. “La batalla por la igualdad y la dignidad de las mujeres nos involucra a todos como ciudadanos”, dice. “Vivimos en una sociedad androcéntrica cimentada en la injusticia y la desigualdad que sufren las mujeres, pero que deteriora el proyecto común. Las mujeres deben decidir en lo que les afecta de manera directa, pero todos, hombres y mujeres, debemos implicarnos en la consecución de la igualdad”, insiste. Olmeda recuerda que España, que debería ser ejemplo para zonas del mundo donde las mujeres no existen como sujeto de derecho, se está convirtiendo en lo contrario. Es más, la nueva ley aleja al país de los modelos normativos de plazos, en vigor en la mayoría de los países de Europa, en los que el aborto es un derecho.
“La ley es retrógrada desde el punto de vista moral, inaceptable desde el punto de vista médico —como ya han puesto de manifiesto muchos profesionales— y nada acorde a la realidad social y sanitaria de un país que ha destacado por sus avances sociales”, apunta el periodista por correo electrónico.
El manifiesto, en su parte masculina, ha alcanzado una cifra simbólica: 343. Como las 343 mujeres que en 1971 firmaron la declaración redactada por Simone de Beauvoir en la que afirmaban haber abortado voluntariamente. Una confesión con la que se exponían a procedimientos penales —en aquel entonces Francia prohibía la interrupción del embarazo— y que tenía como objetivo alzar la voz por el derecho al aborto. “Aquello fue más valiente y arriesgado. Nosotros lo hemos hecho de manera humilde”, sonríe Marías, a quien le gusta la coincidencia. “Me parece muy novelístico. Casi como una especie de microrrelato de Borges”, dice.

Fuente: www.pais.com

25 de marzo de 2014

"DESMONTANDO A GALLARDÓN" POR SANTIAGO BARAMBIO

Siempre se ha dicho que el peor gobernante es aquel que legisla de espaldas a la realidad, porque la realidad no conoce de signos políticos, ni de moral, ni de principios religiosos. La realidad es simplemente real y eminentemente tozuda. La realidad del aborto también es persistente, y puede ocurrir que el legislador opte por visibilizar esa realidad y dar a las 118.359 mujeres que abortaron en nuestro país en 2011 una solución legal como hasta ahora; o que por el contrario, trate de invisibilizar la decisión de esas mujeres a través de una ley restrictiva. A estas alturas, un Gobierno debería saber que la ocultación solo es sinónimo de dejar de ver, de tapar; debería saber que tras la espesa cortina de esa hipocresía social, a la que tan adictos son algunos/as de nuestros/as legisladores, existen 118.359 mujeres que buscarán una salida clandestina, ilegal, arriesgada o segura en otro país más avanzado en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de sus mujeres, mientras que España se irá alejando cada vez más del espíritu que animó la redacción de la actual norma.
El Ministerio de Sanidad dio a conocer en su informe del año 2011 que 106.026 mujeres abortaron por voluntad propia en nuestro país durante ese año. Los estudios de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la IVE han evidenciado que 66.107 de esas mujeres abortarían aunque sus circunstancias económicas, laborales o afectivas fuesen diferentes, porque la decisión de interrumpir su embarazo es una decisión íntima y personal. Y ninguna ley les va a hacer cambiar de parecer, por muy arriesgada que sea la decisión que tomen. Negar este hecho es no querer ver.
Ese no querer ver se agudiza cuando la realidad a observar es la de las menores que no han podido comunicar a sus padres la situación gestacional y su decisión de abortar. Y se agudiza porque la coyuntura de esas mujeres de 16 y 17 años culpabiliza a unos/as legisladores/as que no han sido capaces de paliar el día a día de una menor en una familia desestructurada, de solucionar la incierta situación de una inmigrante emancipada, la violación en el seno familiar. ¿Cómo buscar el apoyo de unos progenitores con patologías psiquiátricas invalidantes?, ¿o el de aquellos/as que cumplen pena de prisión? ¿No les parece “violencia” la de aquellos padres que obligan a sus hijas a ser madres en contra de su voluntad? Los/as profesionales de ACAI no podemos abstraernos de las vidas de esas 485 mujeres (el 0’41% del total de mujeres que abortan) no miramos hacia otro lado, no nos agarramos a esa tentación tan recurrente: lo que no se ve no existe. Existen y por mucho que una ley las obligue, no contarán a unos padres inaccesibles o a los que temen, su situación. Bien al contrario buscarán una salida ilegal, clandestina y encubierta. Y como personas que tratamos diariamente con esas menores preguntamos al legislador: ¿las verá usted cuando un titular de prensa ponga al descubierto las consecuencias, en algunos casos irreparables, de su decisión? ¿O tal vez considere dichas consecuencias como un castigo adecuado a su desobediencia?
3.590 mujeres desearon su embarazo y el diagnóstico de una patología fetal trastoco su deseo. ¿Puede imaginar el legislador como es el duelo de esas mujeres? Nosotros/as sí, por eso no queremos pensar que a ese duelo haya que sumarle la obligación de dar a luz un hijo/a que probablemente requerirá cuidados paliativos de por vida. No, no podemos entender que una norma pueda regular legislativamente el grado de dolor que puede soportar una mujer, su hijo/a y sus familias. Para nosotros/as solo la mujer embarazada puede decidir si puede, si quiere o no enfrentar una maternidad compleja y distinta a la que se planteó. Solo ella puede sopesar si quiere o puede ofrecer un tiempo, una constancia, una dedicación de por vida a su hijo/a. Siendo tan merecedoras de respeto las que siguen adelante como las que renuncian a ello.
No quisiéramos abandonar estas líneas sin señalar que los/as denostados profesionales que realizan los abortos solo hacen posible una decisión tomada por la mujer. Ninguno/a obliga a las mujeres a abortar, no “abducen” a las mujeres para que tomen decisiones contrarias a su voluntad. Se limitan a ayudarlas con un coste personal y profesional alto. Si ellos/as no hubieran creado equipos multidisciplinares de gestión privada en este país, el aborto no sería una práctica sanitaria más ni un derecho posible para la mujer. Tanto es así, que a día de hoy se han convertido en una prolongación del sistema sanitario público a través de conciertos con las distintas administraciones; carece por tanto de sentido que el legislador quiera “excluir” a los expertos/as de los diagnósticos previos a la IVE, dejando la valoración de un supuesto en manos de médicos que aventuramos no formados en aborto provocado, no especializados, no concienciados con la situación de la mujer; y lo que es peor condicionados por el carácter restrictivo de la norma.
Como ya viene siendo habitual en España, su ley, Sr. Ministro, cambiará cuando otro gobierno, con una ideología más coherente con la realidad, llegué al poder. En esta ocasión será para volver a acercarnos a Europa, donde los gobiernos, independientemente de su signo político, no cambian las leyes de aborto. Y todo ello ocurrirá porque la realidad de 118.359 mujeres es tozuda, no entiende de su moral, de su ideología, de sus razones “filiales”, personales, ni de los principios “fundamentalistas” de aquellos que le coaccionan con su cuota electoral.

Santiago Barambio es el presidente de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) y director de la Clínica Tutor Médica.
Fuente: www.el pais.com
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