20 de noviembre de 2014

MOTIVOS DE LA INAPETENCIA SEXUAL

La inapetencia sexual es una de las disfunciones sexuales más frecuentes, a pesar de que son pocas las personas o parejas afectadas que acuden a un profesional para encontrar una solución. Muchas personas piensan que es una situación transitoria y que ya pasará, pero lo cierto es que si no se aborda el problema a tiempo puede llevar a la desaparición total de las relaciones sexuales.
La inapetencia sexual o falta de deseo sexual puede deberse a razones médicas, aunque lo más habitual es que predomine el componente psicosocial. En el primer caso hay varias causas posibles:
-La baja concentración de testosterona en los hombres.
-El descenso de estrógenos y el aumento de prolactina durante el final del embarazo.
-La lactancia en las mujeres.
-Enfermedades como el hipotirodismo.
Pero lo más frecuente es que sea un efecto secundario a la toma de determinado tipo de medicamentos: antidepresivos, hipolipemiantes, betabloqueantes, diuréticos, etc. En tales casos la solución pasa por una visita al médico para que ajuste o cambie la medicación.
Pero lo cierto es que en la mayoría de los casos la inapetencia sexual tiene su origen en comportamientos y actitudes sociales y factores psicológicos. Entre ellas se puede destacar la insatisfacción ante las relaciones sexuales con la pareja, que puede ser multifactorial. En la mujer, por ejemplo, la ausencia de orgasmos (anorgasmia) o el dolor durante el coito pueden llevar a la frustración y la inhibición del deseo sexual. En el hombre, la eyaculación precoz y el hecho de tratar de enmascarar el problema le pueden llevar a distanciar cada vez más las relaciones sexuales. Pero en ambos casos puede ser la insatisfacción o el aburrimiento que originan unas relaciones sexuales basadas en la rutina llevan a la inapetencia; al igual que una mala relación de pareja.
El estrés es otra de las causas de la desaparición del apetito sexual: un exceso de trabajo, las preocupaciones que lo generan o el cansancio son factores muy determinantes en la pérdida de frecuencia y calidad de la relación sexual. Otros factores psicológicos que condicionan la inapetencia sexual son la depresión, la pérdida de autoestima, la existencia de traumas sexuales y los problemas con la imagen corporal.
Finalmente, la menopausia y la andropausia pueden llevar a condicionar las relaciones sexuales de diferentes formas. En el caso de la mujer, por ejemplo, la sequedad vaginal puede llevar a coitos dolorosos si no se utiliza lubricante y, como consecuencia, inducir la inapetencia sexual.
En cualquier caso, lo importante es saber que la inapetencia sexual tiene solución y que la terapia psicológica, individual y/o en pareja, es una buena vía para solucionar los problemas que la generan.

17 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO?

Aproximadamente un 50% de la población sexualmente activa está infectada por alguno de los más de cien tipos diferentes que se conocen del virus del papiloma humano (VPH). La mayoría de ellos se consideran inofensivos aunque unos 30 de ellos se asocian a un mayor riesgo de sufrir un cáncer, especialmente de cuello de útero, vulva, vagina y ano. La infección por VPH se considera una enfermedad de transmisión sexual (ETS), por lo que los factores de riesgo se centran en las relaciones sexuales sin protección y con diferentes parejas.
La infección por VPH no suele causar síntomas. No obstante, los diferentes tipos de este virus se clasifican en dos grandes grupos: de bajo riesgo, cuya manifestación clínica más importante es la aparición de verrugas genitales que se pueden tratar y eliminar; y de alto riesgo, que pueden ocasionar cambios celulares y, por tanto, se relacionan con un mayor riesgo de sufrir un cáncer genital si no se trata adecuadamente la infección.
En la actualidad existen dos vacunas frente al VPH que en España se administra a las niñas de 14 años y que, según los ensayos clínicos realizados, permiten evitar hasta el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero, pues únicamente incluyen los tipos 16 y 18 del VPH, considerados como los de más alto riesgo.

13 de noviembre de 2014

EL CICLO SEXUAL

El ciclo de respuesta sexual es la manera en que reacciona el cuerpo ante la estimulación desde e
l inicio de una relación sexual o la masturbación y que este expresa en forma de placer. Se puede producir incluso cuando se está dormido.
El ciclo de respuesta sexual se desarrolla en cinco fases diferentes: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución.

-Deseo. Los estímulos que generan el deseo pueden ser muy variados: un roce, con la piel del otro, el perfume, una mirada sostenida, el tono de la voz … pueden suscitar el deseo de mantener una relación sexual con otra persona. Por supuesto, también la imaginación y los pensamientos eróticos pueden despertar esta necesidad o la de masturbarse.

-El siguiente paso del ciclo de respuesta sexual es la excitación. No es más que la forma que tiene el cuerpo de responder al deseo y que induce la liberación de feromonas, cuyo olor imperceptible incrementa el sentimiento de atracción por la otra persona. Con la excitación se aceleran el ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea, al tiempo que los músculos se tensionan. En la mujer se agrandan los pechos y los pezones se ponen erectos, se hincha levemente el clítoris y los labios interiores de la vagina, separándose los labios exteriores, al tiempo que la vagina comienza a humedecerse y el útero se eleva un poco en relación a su posición habitual. En el hombre también los pezones se ponen erectos y se endurece el pene, se engrosa el escroto y se elevan los testículos.

-La fase de excitación puede abandonarse o hacerla durar tanto como se quiera antes de iniciar la fase de meseta en la que la excitación se intensifica mediante la estimulación física de las zonas erógenas y la penetración. Se puede controlar su duración con diferentes técnicas, especialmente haciendo pequeñas pausas de relajación, pero, en cualquier caso, se caracteriza porque el ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea se aceleran aún más, al igual que la tensión muscular. En la mujer aumenta la lubricación vaginal, se agranda la areola de los pezones, el clítoris se esconde bajo el capuchón que forman los labios exteriores y se oscurecen los labios interiores. En el hombre también se humedece el pene y se agrandan el glande y los testículos.

-La acumulación y contención de la tensión sexual y muscular tanto como sea posible permite intensificar la satisfacción del orgasmo, pero también puede llegar a ser incluso más satisfactoria que éste. El orgasmo es la explosión final en la que se libera toda esa tensión acumulada en la fase de meseta y en la que el cerebro libera una carga de endorfinas que intensifican la sensación de placer. Es el momento en que el ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea alcanzan su máxima aceleración y se producen intensas contracciones musculares, especialmente en la zona de la pelvis; en las mujeres la vagina, el útero, el ano y los músculos pélvicos; mientras que en el hombre los hacen la uretra y el ano, además de la próstata y las vesículas seminales para inducir la eyaculación.

-La fase orgásmica es la más corta de todas las fases del ciclo de respuesta sexual y da paso a la llamada fase de resolución, en la que el cuerpo recupera el estado en que se encontraba antes de la fase de excitación. El ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea descienden incluso por debajo de los valores normales; suda todo el cuerpo; y, tras la liberación de la tensión sexual, los órganos genitales de ambos recuperan su expresión de normalidad.

Hay que decir que el placer que se experimenta con el ciclo de respuesta sexual es muy saludable, tanto desde el punto de vista físico como emocional. Ayuda a dormir mejor, a eliminar el estrés y la tensión, a mejorar el estado físico, a envejecer mejor y a mantener un estado general saludable.

9 de noviembre de 2014

LAS HORMONAS EN LA VIDA SEXUAL

Estrógenos, progesterona y testosterona son las tres hormonas más importantes para el mantenimiento del deseo sexual. De ahí que sea normal que a lo largo del ciclo menstrual de la mujer, el embarazo o la lactancia su libido sufra cambios significativos que condicionan su actividad sexual. Asimismo algunas enfermedades afectan negativamente a su secreción y el déficit de alguna de las llamadas hormonas sexuales puede causar diferentes disfunciones sexuales, tanto en el hombre como en la mujer.
Esto marca la estrecha relación entre el balance hormonal del organismo y la vida sexual de las personas. Pero esta relación no se limita a las hormonas sexuales. La practica sexual, de hecho, activa la dinámica de otras hormonas que desempeñan funciones importantes en la salud humana, de tal modo que la práctica del sexo se convierte en un hecho positivo para ésta, tanto en lo físico como en lo emocional.
Por otra parte, el deseo libera feromonas (unas hormonas que favorecen la atracción sexual) y adrenalina, que aumenta la frecuencia cardiaca y estimula la circulación sanguínea. Todo ello lleva a superar la fase del deseo y entrar en la de excitación en la que comienzan a secretarse endorfinas de manera creciente hasta alcanzar el orgasmo, momento en el que la mujer intensifica su placer con la liberación de oxitocina. Pues conviene saber que este baile hormonal que se registra durante una relación sexual incide directamente y de forma beneficiosa sobre el organismo.
La adrenalina liberada durante el acto sexual ayuda a prevenir las enfermedades cardíacas al aumentar el grado de oxigenación de la sangre y hacer que la frecuencia cardiaca alcance valores similares a los que se obtiene con la práctica de ejercicio, pues se queman entre 150 y 250 calorías, lo que equivale a 20 minutos de paseo a buen ritmo. Además, la respuesta sexual ayuda a recuperar el balance adecuado de los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno) y LDL (colesterol malo). De hecho, las personas que mantienen relaciones sexuales satisfactorias al menos tres veces por semana reducen su riesgo cardiovascular en un 50%.
Asimismo, las endorfinas hacen que la mujer adquiera una mayor tolerancia al dolor, mientras que la oxitocina lo calma. Las primeras, además, ayudan a regular el sueño, generan euforia y producen sensación de bienestar, lo que se puede constatar en la fase de relajación que ocurre después del orgasmo. Por añadidura, la oxitocina induce un aumento de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores directamente implicados en el buen humor y el bienestar y cuyo déficit es causa de depresión.
Esta misma hormona, según los expertos, en las mujeres ejerce también un efecto protector frente al cáncer de mama y en ambos sexos frente al cáncer de ano y el cáncer genital. También en relación al cáncer, los urólogos consideran que eyacular cuatro veces a la semana reduce las posibilidades de que los hombres sufran cáncer de próstata.
Otra de las hormonas que aumentan su nivel en el organismo (hasta cinco veces) durante el acto sexual es la hormona del crecimiento, a la que se relaciona con la longevidad, el deseo sexual, el fortalecimiento muscular y la evitación de la depresión. La actividad sexual regular también incrementa la producción de inmunoglobulina, fortaleciendo el sistema inmunológico y, por tanto, aumentando la protección del organismo frente a las infecciones.
También la salud dental se ve beneficiada por el intercambio de besos, ya que la saliva reduce la cantidad de ácido presente en la boca, causante de la caries, y también de placa bacteriana.
Por último, hay que decir que el baile hormonal que se genera durante el acto sexual es también bueno para la piel. Los estrógenos hidratan la piel a través del sudor y aumentan la fuerza y el brillo del cabello. También fortalecen los huesos, ayudando a evitar la osteoporosis. El aumento del riego sanguíneo mejora la llegada a las células epiteliales de los nutrientes y facilita la eliminación de toxinas, lo que es bueno, entre otras cosas, para la celulitis y, junto a la acción de la hormona del crecimiento, para el rejuvenecimiento de la piel.

7 de noviembre de 2014

EL SEXO DESPUÉS DEL PARTO

Son varias las razones para que la vida sexual de la pareja se interrumpa durante algún tiempo después del parto. La primera es que si se ha practicado a la madre una episiotomía o una cesárea, la herida debe acabar de cicatrizar. También está el hecho de que después del parto la mujer puede sufrir un sangrado vaginal que perdura durante algún tiempo.
Otra causa es que el bebé se erige en la prioridad absoluta de la madre y la exigencia de atención continuada que impone su cuidado puede causar cansancio e incluso desinterés por el sexo. Asimismo, la llamada depresión postparto condiciona de forma determinante y negativa la vida sexual de la pareja.
Lo más habitual es escuchar que la moratoria sexual debe limitarse al primer mes después del parto, pero hay mujeres que esperan tres, seis e incluso doce meses. Lo cierto es que no existe una norma sobre el momento más adecuado para reanudar la vida sexual, aunque algunas parejas esperan al menos hasta la revisión de las seis semanas para que sea el ginecólogo quien diga si pueden o no volver a mantener relaciones sexuales.
sexo después del parto
Un problema frecuente es que el hombre quiera reanudar la práctica sexual antes que la mujer y una negativa por parte de ella puede generar un sentimiento de rechazo en él. Es fundamental por ello mantener una comunicación abierta entre ambos y que él conozca el estado físico y de ánimo de ella, es decir, las razones de su negativa.
Lo importante es pasar tiempo juntos, especialmente cuando el bebé está descansando. Las muestras de afecto y la expresión de las emociones, ya sea mediante caricias y/o palabras, ayudarán a romper distancias y recuperar la complicidad necesaria para la vida sexual. También hay que tener en cuenta que no es necesario el coito para que una relación sexual sea satisfactoria.
No obstante, hay aspectos fisiológicos que deben tenerse siempre en cuenta. Por una parte, la episiotomía puede generar molestias durante algún tiempo y la mujer puede sufrir una situación transitoria de sequedad vaginal que haga que el coito resulte doloroso. De ahí la conveniencia de utilizar geles lubricantes para reducir las molestias durante el acto sexual, aunque hay que insistir en que no es necesario completarlo desde el primer momento.
Otra recomendación habitual es que la mujer realice ejercicio para recuperar su forma física habitual cuanto antes y que practique los llamados ejercicios de Kegel (contracciones sucesivas de la zona perineal). Una alimentación adecuada y saludable, así como el descanso, completan las medidas para recuperar la normalidad física de la mujer y con ella la de la vida sexual de la pareja después del parto.

4 de noviembre de 2014

¿CUÁLES SON LOS ANTICONCEPTIVOS HORMONALES Y QUÍMICOS?

Hay diversas variedades de anticonceptivos hormonales:

-Anillo vaginal: único de administración vaginal mensual. Un anillo transparente, suave y flexible que se coloca una misma por vía vaginal, liberando diariamente dosis bajas de hormonas. No tiene interferencias con antibióticos, ni a nivel digestivo; su eficacia no se ve alterada por vómitos o diarreas.
-Píldora anticonceptiva: son pastillas que contienen hormonas similares a las que producen los ovarios (estrógenos y gestágenos). Funcionan impidiendo la ovulación y por tanto el embarazo. Son de administración diaria por vía oral.
-Parches anticonceptivos: es una pequeña lámina adhesiva de plástico que contiene las hormonas que impiden la ovulación y por tanto el embarazo. Esta lámina se pega a la piel y las hormonas se van liberando lentamente, pasando al organismo a través de la piel.
-Anticonceptivo subdérmico: implante hormonal compuesto por una varilla del tamaño de una cerilla que se coloca bajo la piel del brazo de la mujer, ofreciendo protec
ción anticonceptiva entre 3 y 5 años. El médico puede retirarlo en cualquier momento y la mujer recuperará la fertilidad en un tiempo mínimo.
-Píldora sin estrógenos, píldora 0 estrógenos o minipíldora: píldora libre de estrógenos, recomendada para mujeres que no pueden o no desean tomarlos; la dosis hormonal es tan ligera que entre otras indicaciones es la única píldora recetada durante la lactancia.
-Píldora trifásica: método anticonceptivo altamente eficaz de dosis hormonales bajas con un balance hormonal suave y escalonado; imita el ciclo fisiológico de la mujer en forma secuencial progresiva, brindando estricto control del ciclo. Además, reduce la grasa facial, por lo que puede ser indicado para el tratamiento de acné leve a moderado.
-Método hormonal inyectable o inyección intramuscular anticonceptiva: método de larga duración que se inyecta en un músculo. Contiene estrógenos y progestina: se debe aplicar en el periodo adecuado, en caso contrario es necesario usar métodos de barrera para evitar el embarazo.

También existe la anticoncepción hormonal que suprime la menstruación.
Como anticoncepción química están los espermicidas, productos químicos que desactivan o matan a los espermatozoides. Causan la ruptura de las membranas de los espermatozoides, lo cual disminuye su movimiento (motilidad y movilidad), así como su capacidad de fecundar el óvulo. Están disponibles en:
-Óvulos.
-Aerosoles (espumas).
-Cremas.
-Tabletas vaginales.
-Supositorios.
-Películas vaginales solubles.

30 de octubre de 2014

TÉCNICAS DE CONTROL DE LA EYACULACIÓN PRECOZ

Hay diferentes ejercicios que ayudan a controlar la eyaculación precoz:
-Musculares.
-De respiración.
-De estimulación en pareja.
-De masturbación.
La primera técnica para controlar la eyaculación precoz se basa en la práctica de los llamados ejercicios de Kegel para el fortalecimiento de los músculos pelvianos, a los que se denomina músculo PC, situados entre los genitales y el ano, entre cuyas funciones está precisamente el control de la eyaculación.
Estos ejercicios consisten en la contracción y relajación de estos músculos, en intervalos de cinco segundos y de forma sucesiva. La recomendación es realizarlo al menos 30 veces cada día, sin superar las 100.
Una respiración adecuada durante la relación sexual también es importante para el control de la eyaculación precoz, y sin embargo es algo que muchos hombres ignoran. Para ello es importante estar relajado, lo que se puede lograr mediante un ejercicio de respiración consistente en inspirar profundamente el aire por la nariz y exhalarlo por la boca de forma rítmica. Los gemidos pueden ayudar a adquirir este tipo de flujo respiratorio. El objetivo es, por supuesto, evitar la eyaculación antes de los 7 ó 15 minutos, manteniendo la atención en las sensaciones de placer que genera el coito.
Existe una última técnica para controlar la eyaculación precoz, conocida como comenzar-parar y que puede realizarse en solitario o en pareja. Básicamente es una técnica de masturbación (la puede realizar uno mismo o la pareja) que consiste en parar cuando se siente que se va a eyacular y dejar que pase el momento de máxima excitación antes de reanudar el masaje del pene. Debe practicarse al menos dos veces por semana.
Estas técnicas para el control de la eyaculación precoz no son excluyentes. Por el contrario, la combinación de todas ellas permitirá obtener mejores resultados en menor tiempo.

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